Modelo de carta de trabajo

Los tiempos han cambiando y seguirán cambiando a una velocidad mayor cada día, porque la era industrial ha dado paso a la era de la información donde la comunicación se realiza al instante, sin demoras, sin esperas, de una forma tan rápida en la que el trato cordial parece quedar anticuado y va dejando a atrás los antiguos formalismos y los protocolos que se venían usando tradicionalmente.

 

Hoy los cargos importantes en la jerarquía laboral no tienen la carga social ni tampoco el protocolo o el respeto que hace, no tantos años atrás, tenía; y esto quizás tenga que ver con que cada vez con mayor frecuencia vemos en puestos directivos a gente muy joven, que lleva la vida de forma más desenfadada. De la misma forma la inestabilidad que caracteriza hoy al mundo laboral hace que haya demasiados puestos a tiempo parcial y cobrando un escaso salario. Todo ello favorece el cambio del trato de "usted" por el de "tu a tu"; un trato más cercano que tanto se agradece para crear un buen clima de trabajo y de equipo.

 

Posiblemente exista algún momento en el que el trabajador dude en cómo referirse a alguien, en cómo solicitar algo, cómo conseguir algo; en estos casos la formalidad de una carta laboral, quitará hierro al tema, hará el problema más impersonal y lo profesionalizará todo, de forma que facilite las cosas de forma vertical en la jerarquía laboral.

 

Ya no existe una educación al respecto, se pasa del tema en los colegios con demasiada frecuencia,

 tampoco se trata en las universidades y cuando un estudiante se licencia o gradúa, el mundo laboral le parece un mundo; las escuelas de secretariado han desaparecido prácticamente; solo las personas doctas en archivística y documentación, que trabajan con documentación antigua y contemporánea están en contacto con estos formulismos, que nunca deberían haberse perdido.

 

Prima la velocidad y eso requiere un tipo de carta específica, que sea clara, que sea concisa y también breve, para que el lector rápidamente conozca quién es el remitente, para que advierta de quién se trata y cuál el asunto por el que escribe.

 

Lo primero debe ser la identificación del remitente y después hay que fechar tópica y crónicamente la carta, es decir hay que poner fecha y lugar de emisión del documento; importantísimo es la identificación del destinatario, puesto que sin ello la carta no podría moverse del sitio, el cartero no sabría a dónde llevarla; seguidamente debe relatarse el asunto, es decir, por qué se escribe, por tanto o en consecuencia qué se pide, solicita o demanda, se trata de identificar qué, el cómo, el qué, cuándo, el cómo de toda nuestro planteamiento.

 

Tras todo ello es necesaria una despedida formal, tal como se despide cordialmente, queda a su disposición, saludos cordiales, todo dependerá del carácter de la carta.  Y para terminar la firma del autor a la que debe acompañar el nombre completo de forma legible.